Demasiado #9
—¿Tn, por favor?
—supongo… supongo que podrĂamos intentarlo
SonrĂe y se acerca aĂşn más. Me besa en la frente y luego en la boca. Sus manos fuertes me sujetan y a mi cuerpo le encanta estar aprisionado por el suyo. Levanta mi camiseta hasta que está fuera y su pecho desnudo pega contra el mĂo.
Sus manos se deslizan por mi espalda hacia el sujetador, no dejo que lo quite. No creo que sea prudente. Se aparta un poco y me acaricia los pechos por encima de este, los aprieta y luego me besa. Después desliza la lengua hacia abajo por todo mi cuello hacia mis pechos. Mientras yo suspiro y pongo los ojos en blanco logra deshacerse de mi sujetador.
Comienza a jugar con mis pechos desnudos, a mordisquearlos y a lamerlos. Dios… desliza la lengua más abajo por todo mi abdomen y sus manos ascienden desde mis tobillos a la parte interna de mis piernas. A travĂ©s del cristal de la puerta veo al conserje acercándose.
Su lengua se deslizaba por mis muslos cuando lo detuve. Le avise de que venĂa el conserje y nos vestimos rápidamente. Con miedo de que nos pillará nos ocultamos tras unos tanques de agua. Depuse de que se fuera nos besamos aĂşn más.
—encantado
—¿de quĂ©?
—de ser su novio señorita Bailey, estoy seguro de que sigues siendo demasiado para mĂ y por eso estoy encantado de que me hallas dado la oportunidad.
SonrĂo
—solo no lo fastidies.
—¿bromeas? Nunca pensĂ© que estarĂas conmigo. No lo arruinarĂ© por nada del mundo –me besa.
__eso espero –miro en su reloj—es demasiado tarde para la clase de francĂ©s
__creo que vamos a tener que saltárnosla –vuelve a besarme.
__no podemos… no podemos hacer cosas sucias aquĂ –susurro.
__¿por quĂ© susurras? –me imita
__no lo sĂ© –vuelvo a sonreĂr
—las cosas sucias –susurra y luego sonrĂe— pueden esperar a esta noche.
—¿quĂ© tal mañana, pasado o dentro de unas semanas… meses?
—¿tienes miedo?
Asiento. No creo que lo tenga. Solo quiero ver cuáles son sus intenciones conmigo.
—pueden esperar cuanto quieras. Ahora podrĂamos escaparnos por ahĂ. ¿A quĂ© te invito?
—churros
—¿churros?
—si
—de acuerdo, lo que tĂş quieras.
Se pone de pie y luego me extiende la mano para que yo lo hago. Me rodea de la cintura y salimos de aquel lugar hacia la puerta del colegio. ¡A por churros!
*
A Ben acababan de echarlo de su salĂłn de clases por interrumpir tanto, la misma situaciĂłn con Clara. Resulta que fue en el momento exacto en el que Bailey y Zabdiel salĂan abrazados. Él da un puñetazo a una de las taquillas y los dedos le sangran.
—tranquilo Ed, quizás se habrán hecho amigos.
—los amigos no te toman de la cintura. Nadie le roba una chica al Ed y menos Bailey, es su favorita. AsĂ que GarcĂa, tenemos que hacer algo para ridiculizar a ese tĂo.
—¿a ese? Podemos hacerlo de muchas formas, cuenta conmigo, Rodriguez.
—no me llames asĂ
—no me llames GarcĂa.
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