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El baile de las mascaras #6 L de LOCURA

 

Chapter 6 L DE LOCURA



Corro a la puerta, pero la cabeza me da vueltas, el mundo gira a mi alrededor. No entiendo qué pasó. No entiendo nada de lo que he vivido hoy y para colmo me duele la cabeza por las drogas. Nunca había probado nada como eso antes ¿Por qué se me ocurrió hacerlo hoy? ¿En qué estaba pensando? Siento como si fuera a salir volando.

Tropiezo con mis propios pasos y casi que caigo al suelo sino fuera por unas fuertes me agarraron. Eso sí, perdí uno de mis zapatos.

Jun sin dejar de agarrarme cerró la puerta de la azotea y luego me apoyó contra la pared.

—Mírame—me sujeto fuerte el rostro— ha sido un accidente, se tropezó y se dio un mal golpe ¿ok?.

—De qué hablas—me duele la cabeza. Todo me da vueltas, no entiendo nada.

—Trixy escúchame. Te quiero, te he querido desde el primer día, recuerdas como te pusiste roja como un tomate cuando te dije hola.

Si lo recuerdo, desde ese instante ya estaba completamente enganchada.

—Ahora podemos estar juntos. Ahora soy todo tuyo.

—Pe...pero

—Te quiero Elizabeth

Acto seguido se quitó el chaleco de su traje y comenzó a desabotonarse la camisa.

No pude hacer nada, solo me quedé ahí mirando como esos botones iban cediendo uno a uno y como dejaban al descubierto su abdomen blanco marcado. Era tan sexual, mi cuerpo respondió al instante porque comencé a sentir el mismo hormigueo de antes.

—Ven—dijo y volvió a agarrarme el trasero. Yo por supuesto me deje hacer.

En pocos segundos estaba levantando mi vestido y tocando mi sexo nuevamente. No le costó nada porque no traía ropa interior. Deslizó un dedo dentro de mi y sentí maravillas. yo si que estaba viendo fuegos artificiales y no los de abajo.

—Siempre me gustaste. Ivy es muy guapa pero no está tan rica como tú.

Esas palabras encendieron mi líbido. Le agarre del cuello y le bese y abrí las piernas para que sus manos jugaran con mi sexo tanto como quisieran. Pero él no se conformó con eso.

Con cuidado me acostó en el suelo y se puso encima mío cruzando una pierna a cada lado. Me quito el sujetador y desabrocho el vestido nuevamente. Ahora si que estaba desnuda y expuesta para él. Podría hacer conmigo lo que quisiera y yo me iba a dejar.

Y así lo hizo. Me besó y colocó dos dedos dentro de mí, luego atrapó uno de mis senos con la otra mano y comenzó a acariciarme los pezones. gemi, le dije que parara pero no lo hizo. me beso con más fuerza y me mordió el labio. me encantaba. me encantaba, me sentía flotando, hipnotizada. el sabor de sus besos era dulce y delicioso.

después dejo de besarme para comenzar a chuparme los pechos y mordisquearme los pezones. Mi espalda se arqueo al contacto con su lengua. Era más de lo que podía aguantar. Pero lo mejor estaba por venir.

Se puso de rodillas para desabrochar su pantalón y pude ver como sacaba su miembro erecto y extrañamente apetitoso. Nunca antes había visto uno, pero por algún extraño motivo el suyo me provocaba fascinación, sabía lo que iba a hacer con eso y me moría de ganas de que pasara.

Me separo las piernas con gesto delicado y yo me deje hacer. Me beso las piernas, los muslos, y colocó el pulgar en mi clítoris como había hecho en el cuarto de las pelotas. Estaba en el cielo.

—Dime que quieres que te folle—dijo retirando el pulgar de mi clítoris y llevándoselo a la boca.

—Dime que quieres que te la meta.

Que me hablara así solo aumentaba mi calentura y ya esto había llegado demasiado lejos así que...

—fóllame por favor—le dije.

—Así me gusta zorra.

Me beso una vez más, y mientras lo hacía aprovecho para restregar su miembro contra mi sexo desnudo y mojado. el hormigueo de mi cuerpo había llegado a niveles inimaginables. mi cuerpo ardía y el suyo también. él estaba sudando y yo también. Íbamos a ... íbamos a tener sexo.

—Te quiero—le dije, justo en el instante que su miembro se deslizó dentro de mi.

Luego solté un grito estruendoso. Me estaba invadiendo, podía sentirlo muy adentro de mi, caliente, húmedo y duro todo dentro de mi.

—Mírate la cara, se nota que te gusta mucho.

Sonreí. Fue increíble. No era como me lo imaginaba, en vez de doler solo quería que siguiera no quería que parara quería que me hiciera suya.

—Fóllame por favor—le dije otra vez y él tuvo que reírse.

—Así me gusta zorra—volvió a decir.

Y poco a poco comenzó a moverse y a meter y sacar su miembro de dentro de mi. Mis caderas le acompañaban y sentía como cada vez entraba más profundo y más rápido.

El comenzó a gemir y yo le observé respirar agitado y concentrarse en penetrarme.

Mis pechos apuntaban al cielo y él los apretaba con las manos. Su pene entraba cada vez más deprisa y yo me movía cada más rápido tratando de seguirle el ritmo.

—Te gusta

—Me encanta, me encanta, me encanta

—Pídeme que te folle

—fóllame por favor.

Perdí la conciencia, lo único que podía sentir era su polla penetrandome y lo único que podía oir eran mis propios gritos. Nuestros cuerpos se movían al unísono, en un vaivén perfecto y mis tetas intentaban rebotar pero él las amasaba con ambas manos.

Era un momento perfecto.

No podía aguantarlo. sus caderas se movían muy deprisa y su miembro me tenia demasiado abierta. Me daba muy rápido, tan rápido que no podía aguantarlo. Puse los ojos en blanco, saqué la lengua y grite, grite con todas mis fuerzas mientras me corría. Al verme el comenzó a gritar también y pude sentir como un líquido caliente me inundaba. Estaba corriéndose dentro de mi. Era delicioso, era perfecto, era.... maravilloso.

Estaba ida, estaba completamente ida e hipnotizada por Jung hasta que...

—Policía de la ciudad. Todo el mundo manos arriba. Repito policía de la ciudad, todo el mundo manos arriba.

¿Qué está pasando? La puerta de la azotea está abierta. cuatro policías acaban de entrar armados y yo estoy en el suelo, desnuda con el pene de Jun aún dentro de mi.

Mi corazón comenzó a latir de prisa. tan deprisa que sentí que no podía soportarlo. Todo se volvió negro. Estaba perdiendo la cabeza estaba... estaba...

Perdiendo la conciencia.  


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